Tuesday, July 30, 2013

ONCOCERCOCIS LA ‘CEGUERA DE LOS RÍOS’


La Organización Mundial de la Salud notificó la eliminación de esta enfermedad y de su transmisión. La oncocercosis es la segunda causa de ceguera de origen infeccioso en el mundo

Jimmy Carter y Juan Manuel Santos. / Mauricio Dueñas Castañeda (EFE)
Naicioná es una pequeña comunidad en el Cauca, al suroeste de Colombia, que no sobrepasa los 1.400 habitantes. Allí se concentraba el último foco que quedaba en el país de una enfermedad conocida como la "ceguera de los ríos", que afecta principalmente a los africanos, pero que está también en Brasil, Ecuador, Guatemala, México y Venezuela.
Colombia también estaba en la lista, pero la Organización Mundial de la Salud ha anunciado que, tras 16 años de trabajo, el país sudamericano ha logrado eliminar por completo la enfermedad que es causada por el parásito Onchocerca volvulus y transmitida por la picadura de una mosca negra que abunda en las riberas de los ríos, que produce daños en la piel y también ceguera.
Según la OMS, la oncocercosis es la segunda causa de ceguera de origen infeccioso en el mundo, y Colombia es el primer país en erradicarla, luego de aplicar durante 12 años (1996–2007) un tratamiento a los pobladores de Naicioná. “De esta manera, se interrumpió la transmisión y no se han detectado casos nuevos”, dice el informe de la OMS tras una visita de expertos internaciones en noviembre de 2012.
La primera vez que se detectó la enfermedad en Colombia fue en 1965, cuando un hombre de 39 años que fue perdiendo poco a poco la visión. Desde entonces empezaron a rastrearla. Durante años se hicieron una serie de evaluaciones que reportaron personas afectadas en toda la región del río Chuare, que atraviesa el municipio de López de Micay, que es donde se encuentra la comunidad de Naicioná, bañada por un río que lleva el mismo nombre y que va a desembocar en el Chuare.
En 1996 empezó una campaña de intervención en Naicioná —donde finalmente se detectó el foco de la enfermedad— y cuyos habitantes se dedican a la extracción de oro en el río. Trabajaron conjuntamente investigadores nacionales e internacionales con la ayuda del Centro Carter que coordina el Programa para la Eliminación de la Oncocercosis en América (OEPA).
Los investigadores visitaban a los enfermos dos veces al año para suministrarles un antiparasitario –la Ivermectina–, donado por el laboratorio Merck. La campaña se interrumpió en 2006 cuando se demostró que se había detenido la transmisión del parásito y la pequeña población pasó a una fase de vigilancia epidemiológica.
El expresidente Jimmy Carter fue el invitado de honor en la ceremonia en la que OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) le entregaron al presidente Juan Manuel Santos, el documento que certifica la erradicación de la ‘ceguera de los ríos’.
Santos recordó que Carter estuvo en los años ochenta, como delegado de la Unicef, para hacerle también un reconocimiento a Colombia por ser uno de los primeros países en poner en marcha las campañas de vacunación masiva para los niños.
“Colombia ha trabajado durante muchos años para eliminar esa terrible enfermedad y ahora cuando han tenido éxito y eso ha sido certificado por la Organización Mundial de la Salud, como le dije al presidente (Santos), Colombia es el primer país del mundo que ha podido lograr este éxito”, indicó el exmandatario de Estados Unidos.
Según datos de la OMS, en el mundo hay 17,7 millones de personas infectadas por esta enfermedad, de las cuales 270.000 están ciegas y más de 100 millones de personas viven bajo riesgo de contraerla.

retrieved from:  http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=USA&pagina=http://www.elpais.com

AUTISM SPECTRUM DISORDER (ASD)



Abnormal placentas may predict elevated risk for ASD (Brasic, 2013). An examination of placentas obtained from 17 births from a cohort of families who have one or more previous biological children with ASD found that placentas from at-risk pregnancies had an eightfold increased odd of having two or more trophoblast inclusion compared with control samples. The presence of two o more trophoblast inclusion (TIs) yielded a sensitivity of 41 % and a specificity of 92 % for predicting ASD risk statues, four or more TIs yielded a sensitivity of 19 % and specificity of 99 %. At risk placentas had as many as 15 placentas fold, whereas none of the control group placentas had more than 2 (Brauser, 2013). These differences are manifested histologically as TIs; their identification has the possibility of identifying newborns at risk for ASD who might benefit from targeted early interventions aimed at preventing or ameliorating behavioral symptoms and optimizing developmental outcomes (Walker, et al., 2013).

Bibliography

Brasic, R. (2013, July 1). Medscape. Retrieved from Autism : http://emedicine.medscape.com/article/912781-overview
Brauser, D. (2013, May 14). Medscape Medical News. Retrieved from Abnormal Placentas May Signal Autism Risk: www.medscape.com/viewarticle/803331
Walker, C., Anderson, K., Milano, K., Ye, S., Tancredi, D., Pessah, I., . . . Kliman, H. (2013). Trophoblast Inclusions AreSidnificantly in tha Placentas of Children in Families at Risk for Autism. Biol Psychiatriy, 74 (3):204-11.



Thursday, July 25, 2013

DESVELAN UNA RUTA CLAVE EN EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Publicado por el jul 25, 2013

Explica cómo el gen APOE4, relacionado con el colesterol, aumenta el riesgo y abre la puerta a la posibilidad de diseñar tratamientos personalizados, como en el cáncer.
Un estudio basado en el análisis de datos publicados previamente ha logrado identificar algunos mecanismos clave por los que el gen APOE4, relacionado con el metabolismo del colesterol, aumenta el riesgo de desarrollar alzhéimer. El estudio llevado a cabo en el Centro Médico de la Universidad de Columbia (CUMC), en Estados Unidos, se publica en el último número de la revista Nature y abre nuevas posibilidades terapéuticas, después de que los resultados desalentadores de los últimos ensayos clínicos parecían haber agotado las alternativas.
 Estudios previos de Asociación del Genoma Completo (GWAS, por sus siglas en inglés: genome-wide association studies) han identificado un puñado de variantes genéticas que aumentan la probabilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer de inicio tardío, entre ellas el gen de la lipoproteína E4 (APOE4), pero se desconocía su mecanismo de acción. Ahora, investigadores del CUMC identifican las vías moleculares claves que vinculan estos factores genéticos de riesgo con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. El trabajo se basa en el conjunto de datos ya existentes y públicamente accesibles para arrojar luz en los mecanismos que conducen a esta patología neurodegenerativa, como destaca un artículo de Nature que acompaña a la publicación. Para lograrlo, combina estudios de biología celular con herramientas de la biología de sistemas, que se basan en el análisis computacional de la compleja red de cambios en la expresión de los genes en el cerebro en riesgo.
Principal factor de riesgo
Los investigadores, liderados por  Asa Abeliovich, profesor asociado de Patología y Biología Celular y de Neurología en el Instituto Taub para la Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer y el envejecimiento cerebral en CUMC, se centraron en el factor genético más significativo que pone a las personas en alto riesgo para la enfermedad de Alzheimer, llamado APOE4, un gen que codifica una proteína crucial en el metabolismo del colesterol. APOE es la apolipoproteína transportadora de colesterol más importante a nivel cerebral y tiene distintas variantes. E3 es la más frecuente (77%) y E2 la menos frecuente (8%) y parece tener cierto efecto protector frente al alzhéimer, mientras que E4 tiene una frecuencia del 15% en la población general frente a un 40% en los enfermos de Alzheimer. Las personas con una copia de APOE4 tiene triple riesgo de desarrollar Alzheimer de inicio tardío, la forma más común de la enfermedad, mientras que aquellos con dos copias tienen un riesgo diez veces mayor.
Los investigadores se preguntaban si en el tejido cerebral procedente de autopsias de personas con alto riesgo de desarrollar alzhéimer habría un patrón regular. Sorprendentemente, vieron que incluso en ausencia de la enfermedad, el tejido cerebral de las personas con alto riesgo, portadoras del gen APOE4, mostraba  cambios que recuerdan a los observados en la enfermedad de Alzheimer, según explica el doctor Abeliovich. “Por lo tanto nos centramos en tratar de entender estos cambios, que parecen los responsables de poner en riesgo a las personas”. “Esos cambios” se han detectado a partir de un amplio estudio molecular de los niveles de expresión de los miles de genes d el cerebro, lo que se conoce como transcriptómica.
Utilizando las herramientas de análisis de red, los investigadores identificaron una docena de factores candidatos a “reguladores maestros”, capaces de controlar la expresión de numerosos genes,  y que vinculan la APOE4 a la cascada de eventos destructivos que culmina en la demencia asociada a la enfermedad de Alzheimer. En concreto, alguno de estos reguladores maestros está involucrado en el procesamiento y movimiento en las neuronas de la proteína precursora de amiloide (APP), que se acumula en el cerebro de las personas con alzhéimer y se relaciona con el desarrollo de la enfermedad.
Fármaco antiepiléptico
Entre los candidatos a “reguladores maestros” identificados, el equipo analizó dos genes denominados SV2A y RFN219. “Estábamos especialmente interesados en SV2A, que es el blanco de un fármaco antiepiléptico de uso común, el levetiracetam”. De hecho, en agosto del año pasado, un equipo de investigadores del instituto Gladstone dirigidos por Lennar Muke demostraron que el leviracetam revertía la pérdida neuronal en la enfermedad de Alzheimer en un modelo transgénico de ratón.
Esto abriría las puertas a nuevos tratamientos terapéuticos. Sin embargo, como cautelosamente señala Abeliovich, muchos fármacos probados con éxito en modelos transgénicos de ratón luego han fracasado en los ensayos clínicos. En concreto, desde 2001 ha habido siete ensayos clínicos en fase III y dos en fase II que han corrido esa suerte, sembrando el desaliento en las compañías que los desarrollaban y en las personas con alzhéimer y sus familiares: “Se necesita más investigación antes de que podemos desarrollar ensayos clínicos de levetiracetam en pacientes con signos de la enfermedad de Alzheimer de inicio tardío”.
Algunos de estos resultados negativos podría deberse a que mucho de lo que se sabe acerca del alzhéimer proviene de los estudios de laboratorio de una forma rara y poco frecuente de la enfermedad de inicio temprano que afecta a muy pocas personas, señalan los investigadores. Aunque esta variante rara ha aportado importantes pistas sobre esta patología neurodegenerativa no está claro cómo se relaciona con la más frecuente de inicio tardío. “Más importante, docenas de medicamentos que ‘funcionan’ en modelos de ratón de la enfermedad familiar, al final fallaron cuando se probaron en pacientes con enfermedad de Alzheimer de inicio tardío. Esto nos ha impulsado a investigar en los mecanismos de la forma más común de la enfermedad”, explica Abeliovich
Sin embargo, como destaca la revista Nature, este trabajo, “que es ejemplar porque demuestra el extraordinario valor de las fuentes de datos disponibles”, pone de manifiesto también que pueden existir distintos subtipos de alzhéimer con mecanismos diferentes que responderían a tratamientos diferentes. “Si fuera así, como ocurre en el cáncer, los tratamientos personalizados serían esenciales, y las terapias basadas en los diagnósticos genéticos serían más efectivas”.
“Nuestros resultados sugieren que tanto SV2A y RFN219 son dianas farmacológicas candidatas,” opina Abeliovich. RFN219 no se había asociado hasta la fecha con el procesamiento de la proteína amiloide en la enfermedad de Alzhéimer y su función es la de actuar como un mediador de APOE-4. El trabajo, destaca Nature, supone un avance importante en el conocimiento de los mecanismos moleculares y genéticos que modifican el riesgo de desarrollar la forma más común de alzhéimer de inicio tardío, una patología neurodegenerativa cuyo principal factor de riesgo es la edad, afectando a una de cada 3 personas mayores de 85 años.

Saturday, July 20, 2013

ENFERMEDADES DE TRANSMISION SEXUAL

    Las enfermedades de transmisión sexual o ETS, son un grupo de enfermedades infecciosas causadas por diferentes tipos de microorganismos, cuyo denominador común es que se transmiten en el mayor de los casos durante las relaciones sexuales. Algunas, como la hepatitis B y el Sida, se transmiten también a través de la sangre.

    Una gran parte de estas enfermedades se centran en los genitales de ambos sexos. Pero, en algunos casos, también pueden verse afectados otros órganos o zonas como la boca, el hígado, el intestino, las articulaciones y el sistema inmunológico. Este grupo de enfermedades no es homogéneo en sus consecuencias. Algunas pueden llegar a ser graves causando dolor crónico, esterilidad e incluso la muerte. En cambio otras, si se tratan a tiempo, no son perjudiciales. La clave en el tratamiento está en diagnosticarlas a tiempo, ya que se propagan rápidamente.

Friday, July 19, 2013

LA GUERRA ENTRE EL PECHO Y EL BIBERON


Día 20/07/2013 - 02.03h

la lactancia materna es un asunto que suscita debate desde hace muchos años

La guerra entre el pecho y el biberón
Debates en foros, posts de madres blogueras, «peleas» on line entre las defensoras de dar el pecho y las que, por la circunstancia que sea, no han querido o no ha podido darlo. Madres que se sienten atacadas por las opiniones de las demás y conductas intolerantes que van más allá de lo socialmente aceptado conforman los debates cuando muchas mujeres se ponen a debatir en la red (y fuera de ella) sobre este asunto «espinoso». No es un tema baladí y lleva ya años discutiéndose.
Delia Carballo Eguiguren, gestora de contenidos web y comunidades virtuales, es asesora de lactancia materna y responsable de comunicación y formación de la asociación www.criarconapego.com. Es madre de tres hijos, dos de 9 y 5 años y un bebé de 4 meses, por lo que tiene experiencia sobrada sobre esta cuestión que abordamos.
—¿Qué está pasando para que dar el pecho se haya convertido en un debate sin fin?
—Objetivamente hablando, todos los bebés humanos deberían alimentarse con leche de sus madres. Cada madre fabrica exactamente la leche que necesita su bebé, en composición y en cantidad, y durante todo el tiempo que el niño quiera seguir mamando. Podríamos decir que es un sistema perfecto de alimentación. Luego, a priori, no es comprensible que alguien opte por sustituir ese alimento perfecto por un sucedáneo. Todo esto sin tener en cuenta el aspecto emocional de la lactancia materna, la cual facilita enormemente el vínculo afectivo entre madre y bebé, pero cuya ausencia no priva de este vínculo, como todos sabemos.
Dicho esto, ahí se acaba la teoría y entramos en la vida real. Tenemos, por un lado, a las madres, con circunstancias muy diferentes las unas de las otras. Y tenemos, por otro, a la sociedad, que marca aquello que es «normal».
Hasta el siglo XX lo «normal» era dar el pecho. A principios de ese siglo aparecieron las primeras leches artificiales y, por diversos motivos, estas empezaron a sustituir a la leche materna como método de alimentación infantil. Después de que toda la historia de la humanidad estuviera sustentada en la lactancia materna, la ciencia dice que la lactancia artificial es mejor, y lo «normal» pasa a ser el biberón.
Alrededor de los años 70, la preocupación por la prevalencia de la lactancia artificial empieza a promover diversas actuaciones que pretenden visibilizar la problemática asociada al uso de la leche artificial, y promocionar la alimentación con lactancia materna. Poco a poco, ésta vuelve a ganar terreno.
Ahora nos encontramos en un momento en el que las madres están divididas. Todas las madres queremos lo mejor para nuestros hijos. Pero ¿qué es lo mejor? ¿Lo mejor es lo más sano? ¿Lo mejor para un bebé es también lo mejor para su madre? ¿O lo mejor es lo «normal»? ¿Y qué es lo «normal» hoy en día?
Yo creo que no hay una verdad absoluta sobre qué es lo mejor para una madre y un bebé, porque hay multitud de factores que hay que tener en cuenta.
—Si siempre se dio el pecho (antes de inventarse la leche artificial) ¿por qué tanto fracaso ahora? Antes de inventarse la fórmula habría mujeres que no podrían pero parece que menos. ¿Hemos cambiado las mujeres o es que las circunstancias actuales han provocado que hayamos cambiado?
—Siempre ha habido mujeres que no han podido dar el pecho. Hay algunas enfermedades que afectan negativamente a la producción de leche, puede no existir suficiente tejido mamario, etc. Hoy en día, hablando desde un punto meramente médico, hay muy pocos casos en los que una enfermedad puede impedir la lactancia materna, porque por ejemplo, la diabetes o el hipotiroidismo se pueden tratar con medicación y ésta es compatible con la lactancia materna. Luego, en teoría, las opciones de las madres para dar el pecho deberían haber mejorado. Pero, aunque tenemos los medios para tratar las enfermedades, hay muchos profesionales de la salud que no conocen cómo afectan estas a la producción de leche materna. Y que desconocen además, las patologías propias de la lactancia materna. Eso sin mencionar que muchos están convencidos de que las madres lactantes no pueden tomar medicación.
Saliendo del tema puramente médico, hay toda una problemática asociada a la lactancia materna que las mujeres, por lo general, desconocen. La lactancia tiene un componente fisiológico e instintivo, pero en gran medida es un acto que se aprende por imitación de nuestros congéneres. Antiguamente disponíamos en nuestro entorno de muchas mujeres lactantes en las que fijarnos. Pero eso cambió cuando la lactancia artificial se convirtió en la primera opción de alimentación. Actualmente todavía hay muchísimas mujeres que se enfrentan a su primera lactancia sin ningún referente cercano en el que fijarse y apoyarse.
Incluso cuando la lactancia se desarrolla sin problemas graves, una madre lactante necesita rodearse de otras madres lactantes. Sentirse acompañada y comprendida por sus iguales hace la experiencia mucho más satisfactoria.
Sin ese apoyo, cualquier inconveniente puede magnificarse hasta desembocar en el abandono de la lactancia.
—Muchas mujeres aseguran que no han podido dar el pecho y si bien hay gente que las apoya, otras, a veces con maneras menos cariñosas, les hacen ver que eso es imposible. ¿De dónde crees que han surgido estos grupos que a veces parecen tan irreconciliables?
Imagino que en algunos casos se debe a que una madre que ha tenido una lactancia «fácil» y ha disfrutado enormemente de ella no puede comprender que otra no elija esa opción. En el otro extremo, una madre que ha tenido una lactancia terrible, con multitud de problemas, y ha conseguido sacarla adelante, no puede comprender que otra no luche tanto como ella lo hizo.
Las mujeres que dicen que es imposible que una madre no pueda dar el pecho, suelen usar la tan manida frase de «solo un pequeño porcentaje de las mujeres son incapaces de amamantar», que se basa en que realmente existen solo unas pocas patologías que impidan completamente dar el pecho. Y no se dan cuenta de que con estas afirmaciones tan rotundas hacen muchísimo daño a aquellas que por unas circunstancias o por otras, han decidido que la lactancia materna no era para ellas, o que les suponía un coste (físico, emocional, laboral, familiar...) excesivamente alto.
—Si tienes una madre delante de ti que te confiesa que no quiere dar el pecho porque eso le supone momentos de ansiedad, desazón (por fracaso, presiones, comentarios...) ¿qué le dirías?
—Antes de decirle nada, escucharía. Mucho tiempo y atentamente. Y cuando la madre dejase de hablar, la animaría a seguir hablando un poco más. Hablar de esos sentimientos con una persona que empatiza contigo porque ha pasado por ello o por algo parecido, ayuda muchísimo a la madre.
Si una mujer me busca para desahogarse, estoy ahí para ella. No es mi función convencerla de nada, sólo escucharla, comprenderla y animarla. Creo que no hay nada concreto que se pueda tomar como base para decirle a todas las mujeres en esta situación. Hay que escuchar su historia, eso es lo más importante.
Solo en el caso de que me lo pida, intento explicarle lo que puede estar sucediendo en su caso para que la lactancia no salga adelante. Y si la madre me pide ayuda para seguir adelante con su lactancia, le ofrezco apoyo para intentar solventar esos problemas. Lo que esté en mi mano, claro. A veces, muchas veces, las dificultades reales no tienen que ver con la lactancia en sí, sino con el entorno. Si la madre me pide ayuda para destetar, también le ofrezco mi apoyo.
—Se habla mucho de los beneficios para el bebé y también para la madre de dar el pecho pero no se ahonda mucho en los problemas psicológicos que acusan muchas mujeres que «fracasan» al dar el pecho. Estados de ansiedad, sensación de no ser «buenas madres», sentir que no están dando lo mejor de sí. ¿Qué les dirías?
—Una madre siempre da lo mejor de sí. Dependiendo de sus circunstancias, toma unas decisiones u otras, pero siempre pone a sus hijos por delante, no me cabe la menor duda. Lo de «buena madre» o «mala madre» deberíamos desterrarlo de nuestro pensamiento. Aunque la lactancia artificial no sea igual de buena que la leche materna, en la decisión de no amamantar a un bebé no solo debe pesar este hecho. Hay multitud de factores que influyen. La lactancia artificial es un sustituto alimenticio aceptable, y para todo lo demás, hace falta una madre feliz y tranquila que le pueda dar amor y seguridad a su bebé.
Las madres nos sentimos juzgadas por nuestro entorno cercano y por la sociedad en general en todas y cada una de nuestras decisiones. Necesitamos empoderarnos y ser conscientes de que nadie mejor que nosotras para tomar las decisiones sobre nuestra vida y la de nuestros hijos.
—Por otro lado también están las mujeres que se sienten criticadas por dar el pecho a niños que no son bebés. Se siente juzgadas, las miran mal. ¿Por qué crees que esto está pasando? Hace cien años la gente tomaba el pecho hasta pasados los dos o incluso los tres años...
—Aquí también hay varios factores que influyen: muchas de las mujeres que las critican no dieron el pecho y por tanto no aprecian los beneficios de la lactancia materna; otras tuvieron que abandonar la lactancia muy pronto y tienen una sensación de «¿si yo no pude, por qué tú sí vas a poder?»; actualmente por desgracia lo «normal» es dar el pecho pocos meses (circunstancia muy influenciada por la falta de conciliación familiar y laboral); existe una excesiva sexualización de todos los aspectos de la vida, y la gente ve en el acto de dar el pecho algo «sucio»; etc.
Aunque quizás todo esto se podría resumir en el miedo a lo desconocido. Ahora no es habitual ver niños grandes mamando y cuando se ven, causa «desazón», como que algo no «encaja», aunque no se sepa muy bien por qué.
—Juicios, opiniones que lastiman. ¿Por qué esta guerra con este tema? Es, sin duda, de las cosas que más polémica generan. ¿Por qué es así si la maternidad es un compendio de muchísimas cosas? ¿Por qué crees que se centran los interminables debates en este tema, el del pecho?
—Quizás porque el tipo de leche que toma el bebé afecta directamente a su salud. Según yo lo entiendo, dar leche artificial no quiere decir que tu bebé va a estar más enfermo que uno que tome leche materna. Pero sí tiene más probabilidades de desarrollar ciertas patologías que si tomara leche materna.
Quizás nunca las desarrolle, o tomando leche materna las hubiera desarrollado igual. Pero hay muchos riesgos en la alimentación con leche artificial que están probados científicamente y eso no se puede negar. Esta certeza podría ser el origen de que los debates sobre leche artifical-leche materna sean tan duros.
—Por último, ¿quieres darnos consejos para madres que hayan «fracasado» en el intento de dar el pecho? No sólo los físicos, sino también los emocionales.
—Sería muy fácil decir «lo primero de todo, no considerarlo un fracaso». Pero me temo que eso ayuda más bien poco a una madre que se siente fracasada, y curiosamente es lo que más va a escuchar. A una madre que ha intentado dar el pecho y por lo que sea, su lactancia no salió adelante, le animaría a contarlo. Pero contarlo a alguien que empatice con su situación. A una madre que haya lactado satisfactoriamente o que lo haya intentado y ya haya superado esa sensación de «fracaso». También la animaría a, en la medida de lo posible, entender todas las circunstancias que le llevaron a tomar esa decisión. Pero estas cosas deben hacerlas cuando se sientan preparadas. Este «duelo» también tiene sus fases y la madre tiene que sentirse libre para recorrerlas todas.
 
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